[Jueves] Día 7: Conexiones

Fotografia: [Jueves] Día 7: Conexiones

Un día dedicado a las mujeres. En teoría, los filmes en mi calendario eran Sun don’t shine, Pilgrim Song y Pompeya. Los tres dirigidos por mujeres. La cereza en el pastel: John dies at the end (para no enamorarme).

Sun don’t shine

Sun don’t shine me deprimió. No era la Twentynine palms (2003) que imaginaba.

Amy Seimetz, la directora, forma parte de este colectivo no oficial que trae gente como Joe Swanberg, Adam Wingard y Simon Barrett; como actriz ha sido dirigida por Lena Dunham, Megan Griffiths, Lawrence Michael Levine, y ahora en su película dirige a Kate Lyn Sheil, Kentucker Audley y AJ Bowen. Entre todos estos nombres, hay 7 películas en el calendario de SXSW 2012. Todo está conectado.

Otra historia económica con desdoble lento. Hay tensión en el ambiente desde el primer fotograma. Crystal y Leo pelean, sofocados por el calor de Florida. Se culpan el uno al otro de un asunto que no conocemos. Ese secreto los devora por dentro.

Así funciona la película.  Sin efectos, ni explosiones, solo la presión de dos actores en una situación al límite. Poco a poco, su maraña canicular te atrapa. Seimetz cree que Florida es un lugar del cual la gente busca escapar o al que se va a escapar de algo. Sun don’t shine es una de esas historias.

Pilgrim song

Pilgrim song llegó a mí un día antes del estreno del festival, en la galería de pósters. Martha Stephens (la directora) me dijo que debería ver su película y me regaló un pin que cargué durante todo SXSW. En la foto aparecen también Karrie Crouse (actriz y co-escritora) y Christina Jennings (productora asociada). Todas, muy linda gente.

No esperaba sacar nada de Pilgrim song y terminó siendo una revelación.

James ha perdido la ruta en su vida. Como maestro de música en una escuela no encuentra el sentido.  Se despide de su novia y embarca en una caminata de dos meses a través del sendero natural Sheltowee en Kentucky. Es un filme introspectivo que requiere paciencia para desconectarnos del mundo y su incesante movimiento.

Los viajes, en especial los campamentos o las caminatas te ayudan a encontrarte a ti mismo. Salir de la rutina y depender solamente ti sirve para ponerlo todo en perspectiva. Tienes que irte para poder regresar, eso es obvio.

Jugando dije que era Bajo California: El límite del tiempo (1998) en plan hipster. Eso no significa nada; Stephens escribe personajes masculinos tridimensionales, honestos y muy divertidos.

Juro que después de este festival tendré que ir de campamento o algo.

Pompeya

Le prometí a Tamae Garateguy cuando me dio su boleto que haría todo lo posible por ver su película: Pompeya (vos tenés que decir pompeshyah). Hong Bo Mi, programadora del Festival Internacional de Cine Fantástico en Puchon (muy 'cool' ella) me la recomendó también cuando coincidimos en lo de King Kelly. Dijo que hasta había una pandilla de coreanos.

Me encanta ver orientales en el cine. Me parece que son un montón. Suma.” —Pompeya

Pompeya es un barrio argentino que sirve como escenario para contar dos historias: una real y una ficticia que a la par arman un argumento singular. De un lado tienes a unos tíos tratando de escribir una película de gangsters en Argentina, con rusos contra coreanos.  Por el otro está la historia que estos escriben, sucediendo en las calles violentas, entre mafias, femme fatales y rusos contra coreanos.

Dos mundos entrelazados totalmente antipáticos a la sangre derramada. Escribir un guión requiere sangre fría para decidir el destino de tus personajes. Da una posición de control que permite jugar a ser Dios. Like a boss!

Ganó el Premio Free Spirit en el Festival de Cine de Varsovia 2011.

John dies at the end

Saliendo me topé a unos amigos, recién regresaban del concierto de  The Shins en el Auditorium Shores, un parque que ofrecen conciertos gratuitos para el público en general. Ahora iban rumbo al Alamo Ritz para intentar entrar a ver John dies at the end que se proyectaría en 2 horas y media. Me animaron. Pensaba irme a ver Citadel, por la comodidad de estar en un cine más cerca de casa.

Coscarelli es un tipazo. Uno de los pocos que han dejado huella en el terror con una fórmula propia. John dies at the end es uno de sus mejores trabajos. Encaja más que Survival quest (1988) en su filmografía.

Basada en la novela de culto de David Wong, es la historia de David Wong y su amigo John y su encuentro con “soy sauce”, la droga underground que te da el viaje de tu vida en cada golpe. Los efectos secundarios duran poco, pero sus efectos pueden durar el resto de tu vida.

Man, that stuff, Dave. I’m remembering things that haven’t happened yet.” —John

Paul Giamatti era fan-fan-fan de Coscarelli, se lo dijo Eli Roth. Quería trabajar con él. Ahora es productor ejecutivo del filme.

Hasta el momento, a pesar de su éxito en Sundance (y ahora SXSW) y de tener el mejor monstruo de carne que verás en un lustro (salvo que Švankmajer le entre al terror) el filme aún no amarra distribución. Una pena. Esta es la película que podría hacer tu tarde en un multiplex.

Jesús DeLeón-Serratos (@dj_cthulhu)